Por qué razón no debemos olvidar a Ellen Richards, creadora del movimiento Home Ec

por calpee

Las científicas experimentaron con lo que ciertos estudiosos llaman el “efecto Matilda”: la iniciativa de que el trabajo de las mujeres es de manera sistemática subestimado o sencillamente ignorado y que unicamente se cuentan los hombres. El efecto es visible en el momento en que los hombres reciben premios y premios científicos desmesuradamente altos dado el número de mujeres nominadas.

No obstante, los estudiosos están poco a poco más deseoso por comprender de qué manera el trabajo de las mujeres en la ciencia fué pasado por prominente o expuesto a prejuicios. En el momento en que una gaceta científica cambió su desarrollo de revisión por pares para omitir los nombres de los autores, la tasa de adopción de mujeres aumentó un 7,9%. Y una investigación de 2013 mostró que los resúmenes de productos académicos se consideraban de más calidad si el creador era hombre y escribía sobre un tema masculino estereotipado como física o matemáticas.

Pero las mujeres científicas asimismo fueron marginadas gracias a sus campos de estudio. Profundicemos en la narración de Ellen Swallow Richards, quien fue primordial en la ciencia actualizada, pero su legado (no, todo el campo) fué descartado y correspondiente en estudios científicos “reales”.

La primera mujer en USA en ser admitida en una escuela de ciencias (el Centro de Tecnología de Massachusetts solo para hombres), entre las primeras mujeres químicas en los USA, autora de estándares nacionales de calidad del agua y creadora de una investigación moderno. de la ciencia doméstica o la economía doméstica, la crónica de Richard es habitual del efecto Matilda.

La trayectoria profesional de Ellen Richards, con lo que escuchan, no ganó bastante reconocimiento y probablemente halla sido dejada de lado pues no se la consideró a nivel científico tan estricta como el campo de los “hombres”. Tras graduarse en química de Vassar College en 1870 y recibir varios rechazos de trabajos en el campo, decidió proseguir su educación. El MIT lo aceptó, pero solo como una prueba para poder ver si las mujeres podían conducir los rigores de un programa científico. Aprobó el examen. Tras graduarse con una licenciatura en química en 1873, se transformó en líder en estudios ambientales y desarrolló una investigación que llamó “Ecología”, que se transformó en la base de la ecología. En verdad, Richards enseñó química sanitaria en su alma mater a lo largo de prácticamente 30 años.

El avance de Euthenics de Richards, una investigación que ella definió como “prosperar las condiciones de vida a través de un esfuerzo consciente para asegurar personas eficientes”, exhibe su deber con la optimización de la salud pública y la educación científica. Joyce Miles es una educadora retirada en ciencias del consumo y la familia, biógrafa y integrante de Ellen Swallow Richards. Ella afirma por mail que el trabajo inicial de Richard como ambientalista que se encarga de la polución del aire y el agua despertó el interés del científico en estudiar el ambiente del hogar. “Desde esos primeros días, vio una secuencia de cosas que llevaron al nacimiento del movimiento de limpieza, incluyendo la nutrición y la nutrición, la vivienda y el moblaje, el avance infantil y familiar, la ropa y los textiles, y los inconvenientes del cliente”, afirma Miles. Richards creó el movimiento moderno de economía doméstica para integrar la ciencia en las tareas del día a día para progresar las condiciones de vida en la vivienda.

Quizás su iniciativa de “hogar ecológico” sea sencillamente coser un botón en la ropa y estudiar a cocinar una tortilla. Y sí, la ciencia incluye este trabajo familiar. Pero lo que Ellen Richards se percató fue que la cocina, la higiene, el precaución de la vivienda y la crianza de una familia saludable estaban todos basados ​​en la ciencia. No es que las mujeres por norma general aceptaran su estado anímico. Miles afirma que las primeras activistas por la liberación de la mujer no eran entusiastas. “Ellos afirmaron [home economics] esclavizó a las mujeres en la vivienda y no logró nada para poder la igualdad de las mujeres “, afirma Miles.

Pero el trabajo de Ellen Richards aportó valor (y acompañamiento académico) al trabajo que las mujeres ahora efectuaban, como adecentar y criar hijos. Resaltó cuestiones de salud pública como la higiene y los almuerzos institucionales, tal como cuestiones presupuestarias como el contenido de arsénico de los papeles pintados y las lonas. Una gran parte de la progresividad de Richards reside en aparecer de un campo precisamente femenino en vez de mover a las mujeres a campos precisamente masculinos para su reconocimiento. Cosas radicales, enserio.

“Podría decirse que su mayor contribución está en el campo de la nutrición”, afirma Miles. A fines del siglo XIX, la dieta era poquísimo saludable y se charlaba poco de de qué forma lo que comía contribuía a su salud y longevidad. Fomentó la educación sobre nutrición y la ciencia tras los alimentos y todos y cada uno de los nutrientes que poseen. Richards llevó su experiencia en química a la cocina, realizando de la química una parte de las tareas familiares de cocinar y comer. Y la ciencia de la nutrición y la nutrición se estudia en hondura.

Pero Richards asimismo trabajó arduamente para brindarles a las mujeres y pequeñas ingreso a espacios comúnmente masculinos. En 1876, creó el Laboratorio de Mujeres en el MIT, un espacio donde las mujeres estudiaban ciencias. “Al comienzo, pienso que su trabajo validó el trabajo de otras mujeres”, afirma Miles. “La defensa profesional precisamente le dió a las mujeres un espacio en la educación superior que jamás antes habían tenido”.

Proseguimos trasladando la especialidad de la economía doméstica (el día de hoy ciencia de la familia y del consumo con su organización profesional) a un área marginal o la observamos como “ciencia blanda”, si bien el trabajo es primordial para muchas profesiones. “Las áreas de práctica y también investigación en este momento prosiguen exactamente los mismos temas en general que hace 100 años”, afirma Miles. Esto incluye investigación sobre nutrición y confort, prácticas de vida y también investigación, y avance familiar y también infantil.

Aún de esta manera, se podría argumentar que la sociedad se ha olvidado en buena medida de las mujeres, que fueron vanguardistas en el movimiento de la economía doméstica y hicieron que la educación y la ciencia fuesen mucho más alcanzables para las mujeres. Muchas áreas que podríamos estimar mucho más estrictas o mucho más esenciales, como los estudios de higiene y medioambientales, están íntimamente similares con la investigación de Richards, como podría haber pronosticado el efecto Matilda.

Anunciado inicialmente: 31 de marzo de 2017

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